Ofensiva contra el mosquito, por la salud de todos

Una decisiva fase vive en estos momentos la campaña antivectorial en Camagüey, sobre todo en su capital provincial, para evitar la proliferación de enfermedades transmitidas por vectores, principalmente el mosquito Aedes aegypti..

Comprometido con el bienestar de su pueblo, el Estado socialista cubano garantiza cuanto sea necesario para lograr tal objetivo.

La referida tarea se enfrenta mediante una operación multisectorial, no obstante recaer el mayor comprometimiento en las fuerzas especializadas de Salud Pública, con decisiva responsabilidad en el médico y la enfermera de la familia, y sistemático control de las autoridades políticas y del Gobierno en el territorio.

Es esa vinculación y conocimiento de la vecindad una de las fortalezas con que se cuenta para prevenir a tiempo cualquier manifestación o brote de zika o chikungunya, letales dolencias transferidas por el dañino insecto, al igual que el dengue, introducido deliberadamente en Cuba en 1981 y confirmado científicamente como un crimen de Estados Unidos.

La pesquisa en el barrio para detectar los posibles febriles ha tenido en estudiantes de la Universidad de Ciencias Médica Carlos J. Finlay un valioso apoyo, gestión que no debe decaer en ningún momento y en la cual la ciudadanía mucho puede ayudar con su cooperación.

A la actual situación higiénico-epidemiológica y entomológica de esta provincia se le imprime mayor dinamismo y participación, en función del saneamiento en cada hogar, barriada o centro laboral.

Las faenas del ya habitual trabajo voluntario de cada segundo domingo de mes tendrán expresión en la limpieza de solares yermos y otras áreas con malezas y basura, cuya recogida está a cargo de entidades y organismos designados al efecto.

Mantener como premisa la calidad en las faenas de la humanitaria acción y la mayor cooperación del pueblo, para preservar su salud, hace imprescindible la más inteligente organización del trabajo, el mejor uso y control de los recursos, y disciplina en todos los órdenes.

Hay suficientes fuerzas adiestradas para garantizar el funcionamiento de las máquinas fumigadoras existentes, y sobrada educación ciudadana para facilitar las labores y cumplir el tiempo establecido para que la aplicación del producto en cuestión surta el efecto esperado, principalmente en las áreas con mayor riesgo y más populosas de la ciudad de Camagüey.

Es por ello que hacia allí se dirigen los mayores esfuerzos para establecer ciclos de fumigación cada siete días, y lograr mayor efectividad en los tratamientos de focos y formas adultas del mosquito.

Ofensiva materializada con el quehacer de muchos, que necesita del respaldo en cada barrio, porque su objetivo es preservar la salud de todos. (Foto: Archivo)

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