Con Cuba ni garrote ni zanahoria

Por Pedro Paneque Ruiz/Radio Cadena Agramonte.

Existe un axioma que dice que el hombre es el único animal que choca dos veces con la misma piedra, aunque en ocasiones ese tropiezo se multiplica infinitamente y los yanquis tienen la exclusividad.

Así lo demuestran más de 50 años de acciones encubiertas, descubiertas, imperiales guerras no declaradas y de todo tipo contra Cuba.

La criminalidad del proceder de los gobiernos estadounidenses hacia la mayor de las Antillas después del triunfo revolucionario de 1959 hay que verla como continuidad de acciones que datan desde los inicios de nuestras luchas independentistas, que por lógica de las medidas en bien de las grandes mayorías chocaron con los intereses de los menos, hasta entonces dueños y señores de la Isla.

Protección a verdugos del régimen dictatorial derrumbado por el triunfo popular armado, sabotajes, creación y sostenimiento de bandas asesinas, invasión mercenaria, devenida primera gran derrota militar del Imperialismo en América, introducción de enfermedades para seres humanos, animales y plantas, y otras muchas arremetidas más, con un doloroso saldo de pérdidas de vidas, harían interminable el listado de ese proceder.

No se puede dejar de mencionar el casi permanente y aberrante empeño de privar de la vida a nuestros principales líderes, en especial a Fidel, por cuanto método y manera se hayan inventado, e incluso, dejarlo barbilampiño, pues ese y otros atributos masculinos de nuestro Comandante en Jefe han exacerbado el odio de los yanquis y de su protegida mafia anticubana.

El período especial y su fase más cruenta resultó, indudablemente, prueba de fuego que al igual que la reconcentración del genocida Valeriano Weyler quedó para la historia como yerro de la era colonial, y en este caso de la imperial, ya que de cada una de esas experiencias salió más fortalecida y con mayor solidez la capacidad de resistencia de los cubanos.

¿Qué ha quedado entonces? Intentar algo nuevo contra Cuba, al constatar que todos esos planes agresivos y en especial la política de bloqueo económico, comercial y financiero no han dado resultado, por lo que entonces ahora le toca entrar a jugar a la zanahoria.

Previo a la Protesta de Baraguá y razonando en torno al momento, Antonio Maceo manifestó que “cuando Martínez Campos propone o acepta una transacción, un arreglo, ha sido porque, con su experiencia de lo que es esta guerra, estaba convencido de que nunca nos vencerá por medio de las armas…”

Tales cimientos han sustentado la hidalguía de nuestra nación hasta los tiempos actuales, y se puede afirmar que el garrote falló, en tanto el pueblo cubano ha esquivado cada golpe; ha seguido imperturbable la construcción y consolidación del Socialismo, y tiempo al tiempo… la zanahoria la dejaremos en el tallo, si acaso. (Imagen: Archivo)

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